Es una creencia (y error) común que los títulos se escriben poniendo cada letra de cada palabra que los conforman con mayúscula; así, por ejemplo, muchos escriben "Harry Potter Y La Piedra Filosofal" cuando deberían escribir "Harry Potter y la piedra filosofal".
Las mayúsculas tienen un uso bien determinado que a todos nos enseñaron en la escuela: se usan al iniciar un párrafo, después de un punto y en la primera letra de los nombres propios. A estos usos convendría agregar que se usan en la primera letra de los títulos (como si los títulos fueran -y son a mi parecer- nombres propios).
Sin embargo, hay otra cosa que necesito puntualizar: como una maestra en la universidad nos ha recalcado mucho, cuando se escribe literatura todo, absolutamente todo, es válido. Faltas de ortografía, ausencia de mayúsculas o presencia excesiva de ella, cualquier juego con los signos de puntuación y hasta lenguaje emo-SMS. Todo. Siempre y cuando sea a propósito y con un motivo (por supuesto, si es a propósito el motivo suficiente es que el autor quiera que así sea).
(Recomiendo ampliamente la lectura de El vampiro de la colonia Roma de Luis Zapata, novela en la que no hay ninguna mayúscula, punto, coma, punto y coma, puntos suspensivos, ni separación entre párrafos... y, sin embargo, el autor se las arregla para que todo sea perfectamente claro.)
Así que, si el autor del texto decide que el título se escribe con mayúsculas al principio de cada palabra, o al principio sólo de las palabras que no son nombres propios, o en ninguna parte, se debe de respetar. Pero esto pasa pocas veces -el título de este post es una de ellas.
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sábado, junio 13, 2009
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