レオン
Era hora de darse de topes contra la bendita pared hasta que el cerebro se licuara y se saliera por la nariz. La habitación giraba como trompo y Yoé no encontraba el botón para hacerla parar. Suspiros. De pronto, una luz le quema los ojos.
-¡Ah! ¿Te molesta?
En circunstancias normales, Yoé le hubiera soltado un puñetazo en la nariz. Pero la cabeza estaba a menos diez segundos de la autodestrucción y los hombrecitos encargados de sus habilidades motoras ya habían evacuado.
-Apágala -aún con los ojos bien cerrados, la luz se filtra. Se ve rojo.
-Bueno, ¿tuviste diversión anoche?
-No me acuerdo.
Y no es tanto que no se acuerde, sino que los recuerdos vagos e inconexos no lograrían estructurarse nunca de manera coherente y además Sía no está realmente interesado. Y a pesar del tono burloncito de sus palabras y de que jodermencantadecirtelodijewey, apaga la luz de la habitación.
