miércoles, julio 07, 2010

¿Es Nagisa Kaworu gay?

Entre los fans de Neon Genesis Evangelion siempre ha existido esta controversia. ¿Es Kaworu Nagisa gay?

A primera vista todo parece indicar que sí. Es decir, vamos por partes (y refiriéndonos sólo a la serie): un chico guapísimo se aparece un día y, aprovechándose de que Shinji Ikari está emocionalmente devastado porque su padre lo odia y lo utiliza para fines macabros y todos sus amigos se han ido y el mundo sencillamente apesta, se le acerca y se gana su confianza. De inmediato le habla cariñosamente y, cuando se bañan juntos, le agarra la manita. Ah, y le dice "Te amo". Después le sugiere que duerman juntos y cuando están los dos solos en su habitación le dice "Pude haber nacido sólo para conocerte...".

Ése es el momento en el que las fans locas del yaoi y yo decimos "Aaaaaaaaaw.... *_*". También es el momento en que los y las chicas normales homofóbicos vomitan.


Ilustración original (no es un fanart)

Cuando en foros y discusiones varias a lo largo y ancho del internet se dan sobre este delicado asunto, la respuesta de los que se oponen a la idea de que Kaworu sea gay es siempre la misma.

Yo no soy homofóbico, pero Kaworu no puede ser gay porque es un ángel y los ángeles son asexuados. Además el hecho de que le dijera te amo no prueba nada porque Kaworu ama a todo el mundo porque es un ángel y la chingada.
Dibujo de Montt

Pues bien, digamos que es un argumento bastante válido. Sin embargo yo no estoy muy de acuerdo. A continuación daré mis argumentos para rebatir cada uno de los puntos que este típico argumento expresa:

1. Los ángeles son asexuados

La pregunta es, ¿según quién? ¿En la serie alguna vez se expresa eso? El error en el que caen quienes así piensan es en el de referirse a los ángeles como... pues ángeles según el cristianismo. En Evangelion los ángeles son seres que no se sabe bien de dónde salieron o qué onda con su vida. Al parecer sí tienen alguna onda espiritual cañona, pero nadie puede negar que tienen un cuerpo y que en el caso de Kaworu ese cuerpo es el de un muchacho varón (o sea que tiene pene, pues, deal with it).

Aquí es cuando salen a decirme "¡No, no! Que Kaworu tenga el cuerpo de un varón no quiere decir que sea un hombre, porque al fin y al cabo tiene el alma de un ángel y no sé qué más". Ok, alma. ¿Las almas tienen sexo? ¿Puedo yo afirmar que mi alma es un alma masculina? ¿Qué es el alma? Más importante aun: ¿qué es el sexo? Yo creo que las nociones de género y, por lo tanto, de sexualidad, tienen más bien que ver con una percepción social de nuestro sexo biológico. Es decir que la cuestión no es si Kaworu es o no es gay, sino si Kaworu es o no es hombre (y biológicamente lo es, joder, la cosa es ver si socialmente también).

2. Kaworu es amor y por lo tanto ama a todo el mundo

Denme la concesión y digamos que Kaworu es hombre (volveré sobre eso más adelante de todas formas). ¿Cuando le dijo a Shinji que lo amaba se refería a que lo hacía de manera romántica o a que lo amaba porque Kaworu ama a todo el mundo? Una vez más la concepción de ángel = ángel judeocristiano nos hace decir cosas como "Kaworu ama a todos". ¿Por qué Kaworu habría de amar a todos? Él estaba destinado a activar el tercer impacto y a acabar (de alguna manera) con la humanidad, pero eligió no hacerlo. Por Shinji. Tal vez fue una razón espiritual o filosófica más profunda y no porque estuviera enamorado de él. Tal vez al conocerlo se dio cuenta de lo maravillosamente extraña que es la naturaleza humana... o tal vez sí estaba enamorado de él.

3. No soy homofóbico, pero...

Ésta es la parte del argumento citado y recitado que me resulta más molesta. Porque lo que estas personas dicen es "No soy homofóbico, pero me niego a ver homosexualidad en mi serie favorita". Léase "sí soy homofóbico". Y es que el problema no es si Kaworu es hombre o si es homosexual, el problema es que existen escenas homoeróticas e implicaciones de sentimientos homosexuales en la serie y esto es un hecho que nadie puede negar y que, en un afán por cerrarse los ojos y taparse los oídos, es puesto en tela de juicio por el argumento del ángel asexuado y amoroso.

Yo les pregunto: si Kaworu fuera mujer, ¿discutiríamos esto? Tal vez sí, alguna persona muy avispada diría en algún foro que Kaworu no es mujer realmente, los fans responderían "oh, qué interesante" y ahí se quedaría la cosa. Porque el argumento en sí tiene sentido; sin embargo, la realidad es que a quien se le haya ocurrido se le ocurrió en un intento desesperado por huir de la mera posibilidad de que una serie shounen (destinada a muchachos normalmente heterosexuales) trate el tema de la homosexualidad con seriedad y no como una broma.

Captura de una página del capítulo 62, tomo 9 del manga.

Entonces, resumiendo:

¿Es Kaworu un hombre? Sí. Por más que sea un ángel, nadie puede negar que tiene el cuerpo de un muchacho y, sólo para que conste, si no tuviera pene, Shinji lo habría notado y habría sospechado que algo raro pasaba. Es decir que biológicamente es un hombre. Cada ángel tiene un cuerpo y tal vez algunos definitivamente son asexuados (como el que toma el cuerpo de un virus computacional), pero el de Kaworu es un cuerpo masculino. Ahora bien, las almas no creo que sean sexuadas y, en cualquier caso, el género es más una condición socio-cultural que una condición biológica, por lo cual al hablar del género de Kaworu deberíamos preguntarnos cómo es que él mismo y los demás lo consideran. Tal vez él no se considera a sí mismo un hombre, pero yo creo que más bien no le importa, pero todos los demás (y, sobretodo, Shinji) sí lo ven como un varón.

¿Es Kaworu homosexual? No. Ah, chingá, ¿por qué este cuate que defiende a capa y espada la homosexualidad en Evangelion sale ahora con que no es? ¿No que querías probar lo contrario? Pues no, realmente no. He llegado a la conclusión de que el verdadero meollo del asunto no es la homosexualidad del personaje, sino la presencia de elementos homosexuales en la serie. La homosexualidad es parte de un sistema semiótico humano: el de la sexualidad. Este sistema no es tan simple como parece, y determinar quién es y quién no es homosexual no tarea sencilla. Kaworu no se inscribe dentro de la naturaleza socio-cultural humana y a pesar de conocerla manifiesta no entenderla (y ese no entendimiento lo lleva a de alguna manera maravillarse ante ella), por lo tanto, incluso aunque Kaworu hubiera sentido atracción sexual hacia Shinji, decir que puede etiquetarse como homosexual equivale a decir que es como todos los demás humanos y en eso estamos de acuerdo: no lo es.

¿Es Shinji homosexual? He aquí una pregunta que si podemos contestar, aunque no tan fácilmente. Shinji sí es un humano y por lo tanto se inscribe dentro del sistema humano (entendido como sistema semiótico, código de signos que se relacionan entre sí) y por lo tanto sí puede decirse que tiene una identidad sexual. Sin embargo, la atracción sexual y emocional es como una balanza. Incluso yo, que me califico de homosexual, he sentido atracción por mujeres. La etiqueta de homo, bi o heterosexual tiene que ver con más variantes. Entonces, ¿Shinji es homo, o al menos, bisexual? Yo diría que en el momento en el que acepta sentirse atraído por otro hombre, lo es, aunque una respuesta tan categórica probablemente no es muy adecuada.

¿Hay homosexualidad en Evangelion? La respuesta es un rotundo . Independientemente de la sexualidad de los personajes y de todo lo que he discutido en estas líneas, es factual e innegable que hay momentos de cargado homoerotismo y en donde la homosexualidad es tratada como una parte seria de la compleja psicología de la obra.

Es por eso que dije que la parte más chocante del argumento es la de "no soy homofóbico, pero..." porque, además de que esa frase indica generalmente que quien está hablando sí es homofóbico (aunque de clóset), convierte toda la discusión en un intento por negar cosas que son evidentes, pero molestas para algunas mentes muy estrechas.

Finalmente me gustaría mencionar algunas cosas que, aunque fuera del canon de la serie, son importantes para esta discusión. En primer lugar están las ilustraciones oficiales de Evangelion que muestran a nuestros dos personajes en situaciones mucho más comprometedoras que las pocas que hay en la serie. En segundo lugar el manga, donde, aunque su relación es notablemente distinta (y Shinji en lugar de sentir atracción por él siente más bien repulsión), hay más elementos homoeróticos. En tercer lugar, los juegos tipo "elige tu aventura", por lo general de temática claramente shoujo donde Shinji puede ser guiado por el jugador a quedarse con Asuka, Rei o Kaworu como pareja romántica (cabe mencionar aquí el manga La novia de acero, basado en uno de estos juegos y en el segmento de realidad alternativa que se ve en la serie, y en dónde se hacen más referencias a la homosexualidad de Kaworu). Y finalmente el drama radial "Shukyoku no Tsuzuki", incluido en el CD ADDITON, donde Asuka llama a Kaworu "Homo-boy". Ninguno de estos elementos, aunque oficiales, no forman parte del canon de la historia de la serie, pero nos dan pistas de cómo ven los creadores a sus propios personajes y nos ayudan a conocer un poco más sus personalidades.

jueves, julio 01, 2010

La falacia del lenguaje sexista

Yo estoy muy de acuerdo con el hecho de que hombres y mujeres debemos tener los mismos derechos y todo eso, pero me molesta mucho cuando se ponen a decir que por esa razón hay que decir "los niños y las niñas" o, peor aún, "las niñas y los niños" porque si no es sexista. O eso de que si la mayoría de las personas en un auditorio es femenina se debería de usar el femenino para referirse a todos. No es así. Las reglas de la lengua son unas y no se cambian nomás porque un académico o académica con aires de progresismo quiera sentirse muy en pro de la liberación femenina.

Aquí les dejo un artículo extraído de ElCastellano.org (link) que ilustra muy bien mi punto:

Una entre tantas otras naderías que un ciudadano español de comienzos del XXI tiene que soportar es el empeño constante que los adalides de la corrección política ponen para que todos empleemos un «lenguaje no sexista». El esfuerzo es irritante no sólo por el tiempo y el dinero dedicado a la gestación y aprobación de guías, normativas, manuales o cursos, ni por las toneladas de impresos administrativos que han de ser desechados y reeditados, sino, sobre todo, porque se sustenta en un presupuesto falso: en el hecho de que el lenguaje pueda ser sexista y responda al afán dominador de un sexo sobre otro. Filológicamente esto está tan claro que el fomento de una práctica tan escasamente fundada sólo puede deberse a ignorancia supina, o al deliberado intento de usar el lenguaje como arma política.

Respecto a lo primero, la ignorancia, no seré yo quien dude de la capacidad de nuestros gestores públicos para emprender este atropello y otros peores. No obstante, parece razonable esperar que en cada ministerio, consejería, concejalía, etc., haya al menos algún asesor ilustrado capaz de informar a quien corresponda de que una cosa es el sexo y otra el género gramatical, y que ambas no están necesariamente ligadas, ni en nuestro idioma ni en ningún otro de nuestro entorno cultural. De ahí que no pueda sostenerse que el uso predominante que algunas lenguas como la nuestra hacen del género masculino sea la consecuencia de una voluntad de dominación sobre la mujer, sino más bien de los vericuetos caprichosos por los que evolucionan las hablas humanas, que hacen, por ejemplo, que gato sea femenino en alemán y masculino en español. La atribución del género gramatical no ha seguido por lo general reglas lógicas, y unas veces el género y el sexo biológico coinciden y otras no. Esto se ha dicho en tantas ocasiones y foros tan autorizados que da pereza repetirlo, pero a veces no queda más remedio, dada la avalancha de simplezas con que se nos bombardea a diario.

Sin embargo, la presencia de asesores en los órganos de decisión política, a veces en número excesivo, me lleva a pensar que el origen del dislate se debe más bien a la ambición de usar el lenguaje como medio de hacer política subliminal. Este empeño, por otra parte, no es nuevo. Ya Orwell apuntó en su premonitoria 1984 que el Gran Hermano impondrá una neolengua con la pretensión de dominar el pensamiento de los ciudadanos y hacer inviable la crítica y la oposición política.

Pero no hace falta recurrir a la ficción. Ejemplos históricos reales muestran cómo una y otra vez algunos gobernantes han hecho un uso político de la lengua. Un caso paradigmático, en los años treinta del siglo pasado, es el que protagonizó Mussolini intentando cambiar las formas de tratamiento del italiano.

El italiano, como el español, ha desarrollado unas formas pronominales de tratamiento: en singular, la forma común de tratamiento, válida para los dos géneros, es «lei», pronombre femenino de la tercera persona del singular. Así, por ejemplo, sea en referencia a un varón o a una mujer, se dice «Lei parla troppo» (usted habla demasiado). Y, en el lenguaje más burocrático, por sus características formalistas, es frecuente la utilización del pronombre «Ell», tanto para el masculino como para el femenino. Esta manera de referirse respetuosamente a los demás data, al parecer, del siglo XV y se impuso, pásmense, por influencia española (¿recuerdan el «vuestra merced»?). Pues bien, Mussolini, considerando poco viril el uso de esa forma de tratamiento entre los descendientes de los conquistadores romanos, quiso imponer el uso del «voi», en masculino. Pero el capo Benito no tuvo éxito, porque la gente en Italia ha seguido usando el femenino para tratar de «usted».

Es de esperar que los actuales intentos de manipulación política del lenguaje no prosperen. Por descontado que existen aún situaciones de discriminación por razón del sexo de las personas, pero necesitan más coraje político y menos varitas mágicas del lenguaje para hacer ver que avanzamos. La realidad es como es, cualquiera que sea la forma con que la denominemos. Lo que hace falta son mecanismos de acción política real, no de perversión del lenguaje. Pretender que se fomenta la igualdad entre los sexos por el uso de un lenguaje políticamente correcto es como creerse que se combate el calor por llamarlo frío. Es evidente que hay mujeres maltratadas, que las tareas del hogar no se reparten aún equitativamente entre los cónyuges, o que con frecuencia se retribuye a la mujer peor que a sus colegas masculinos; estos y otros problemas deben abordarse con la máxima seriedad, pero sin engaños y sabiendo que en modo alguno se atenúan porque usemos el «todos y todas», en lugar del correcto «todos».

De todas formas, existe una razón aun más poderosa para augurar que este disparate no tendrá éxito: el lenguaje tiende a la economía. Es un comportamiento humano que se repite y responde a nuestra capacidad lógica y práctica. En el ejemplo anterior, el clásico «vuestra merced» de nuestros tatarabuelos evolucionó al «usted», y no por impulso de ningún ministro con ínfulas progresistas, sino simplemente porque era más corto, rápido y fácil de decir. Por eso, confío en que no dure mucho la moda sumisa a estos dictados políticos. En mi caso, para obligarme a decir todos y todas a cada paso tendrán que mandarme a la guardia civil que, fíjense, es femenino.