lunes, noviembre 16, 2009

El montón de los que no quieren ser del montón

Tengo un amigo al que no le gusta Naruto. Recuerdo que una vez le pregunté por qué no le gustaba y me respondió que era porque era muy famoso y no quería ser "del m0ntón".

Yo creo firmemente que está de moda ser "antimontón". Basta con leer perfiles de MySpace o cualquier otra red social y ver cómo la gente se autodefine: original, auténtico, no como los demás. Sin embargo, ¿qué es esto de ser original?

Cuando yo me defino me gusta decir que soy auténtico, no original. Estas dos palabras para muchos son casi lo mismo (en especial cuando se trata de definir el carácter de una persona), pero yo encuentro una muy importante diferencia.

Según el DRAE, original es "Que tiene, en sí o en sus obras o comportamiento, carácter de novedad." Es decir que lo original es la cualidad de ser nuevo, nunca antes visto. Así, por ejemplo, una película, libro o persona original es la que no se parece a las demás por el hecho de ser nueva, y en tanto que nueva, única en su género (dejará de ser original cuando aparezcan cosas parecidas o del mismo género).

Auténtico se define, por otro lado, como "Honrado, fiel a sus orígenes y convicciones." O sea, que alguien auténtico es una persona que sigue sus convicciones, que no se deja influenciar fácilmente.

El amigo que mencioné anteriormente me dijo también, casi con pena: "yo sé que tal vez si lo viera me gustaría, pero no quiero que me guste". Y ahí está el punto de por qué yo digo que hay que ser ser auténtico y no original: a mí me gustan algunas cosas que le gustan a todo el mundo y también algunas cosas que no le gustan a nadie; es decir, tengo gustos originales (en tanto que nuevos, raros, "inéditos") y también gustos no originales (porque no son nuevos, no son raros, son "del montón"). ¿Y me molesta eso? No, porque yo sé que si me gusta Naruto (o lo que quieran que me haga pertenecer "al montón") no es porque yo sea un borreguito que hace lo que todos hacen por hacer lo que todos hacen, sino porque me gusta y punto, y en eso consiste el ser auténtico: en que no te importe si la gente te va a decir que eres del montón o que eres un rarito, en ser fiel a tus convicciones, en que lo que te guste sea porque te gusta.

Personas como este amigo que basan sus gustos en no querer ser del montón pertenecen, como lo diría Mafalda, al montón de los que no quieren ser del montón*. El que se enoja porque la música/película/actividad/forma de vestir que él usa de repente se volvió popular, el que es rarito no porque esa música/película/actividad/forma de vestir le guste, sino porque siente la necesidad de hacer algo que los demás no hagan y el que se niega a probar cierta música/película/actividad/forma de vestir no porque le desagrade o no le llame la atención, sino porque supondría hacer algo que no es original pertenecen a este grupo y, por eso, muy originales sí son, pero no son nada auténticos, y son iguales en carácter a todos los que siguen las modas y pertenecen a los montones.

Creo que vale la pena a veces reflexionar sobre uno mismo y nuestras convicciones y dejar de preocuparnos por lo que los otros van a decir o pensar de nosotros.

* Antes de que alguien me venga con correcciones, la tira precisa en la que estaba pensando al escribir esto no dice precisamente "del montón", pero la idea es la misma, pues.

3 comentarios:

  1. A mí no me gustaba Naruto porque, más que ser del montón, me fijo en el tipo de público promedio al que le gustan las cosas y en el caso de él pues la mayoría eran pubertitos pendejones y, la verdad, no quería sentirme identificado con un pubertito pendejote. Pero luego la vi y oh cielos: mencióname cualquier personaje secundario del montón y te diré santo, pelo y seña de ellos.

    Y a mí le verdad me da igual ser "del montón". No me gusta pertenecer o sentirme identificado a cierto grupo de personas por razones ideológicas o cosas así, pero "el montón" me vale madre (digo, si no, no me gustaría Harry Potter ni Mario Bros. ni Batman ni Dragon Ball Z ni cosas así). Por el contrario, y como lo mencioné una vez, me gusta ser impresionable, y eso no admite andar muy selectivo con mamonerías elitísticas sino dejarse llevar y disfrutar.

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  2. Y al final por no querer ser del montón, eres del montón. Cuestión de numeros, a estas alturas de la población humana en el mundo, ya no se puede hablar de no pertenecer a un montón, ni siquiera de estar en los bordes externos de uno =/

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  3. yo siempre he querido ser mas del montón y amoooo naruto, lo amo, pero a pesar de mis intentos, sigo condenada en el montón que no e del montón

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