martes, enero 13, 2009

Teoría de la felicidad

A ver. Ya con más serenidad mental y las lacrimógemas exprimidas puedo hablar un poco sobre lo que pasó ayer.


Me gustan los emos gays y los corazoncitos.
La sangre sólo en copas de champagne.

Un buen ejercicio mental a la hora de reflexionar sobre cualquier cosa es dividir al mundo en dos tipos de personas. Ahora que hablo del amor, mi división quedaría así: hay personas que quieren verdaderamente amar y ser amadas; y hay personas que no. Las primeras tachan a las segundas de frívolas y superficiales, mientras que éstas tachan a aquellas de tontas e idealistas. Ése es el gran problema que el ser humano carga en la espalda y así será siempre: no sabemos, ni queremos, ni podemos aceptar opiniones distintas a las nuestras.

No es cierto lo que un buen amigo en medio de la depresión comentó una vez: que la única persona con la que podemos contar al cien por ciento somos nosotros mismos. No es cierto porque ni siquiera con nosotros mismos podemos contar a veces. Pero tampoco es para ponerse a llorar. Todos necesitamos de los demás exactamente por eso mismo: por nosotros mismos no somos suficiente para nosotros mismos. Y tampoco habrá nunca alguien que sea suficiente para nosotros porque... si nadie es suficiente para sí mismo, menos lo será para alguien más. La idea aquí es la famosa complementación y a eso voy.

Algunas personas, como dije, quieren amar. Y tengo por lo menos constancia de tres amigos muy cercanos con relaciones de mucho tiempo que son felices saltando por las praderas con sus respectivas novias. Las personas que no quieren amar buscan esta complementación en amigos trabajo, parejas esporádicas o sexo casual; tal vez esta complementación sea más fragmentada pero también funciona y es una opción respetable.

El punto y lo primordial es entender que nunca valdrá la pena centrar todas nuestras esperanzas en otra persona, pero que es menos productivo aun despreciar toda posibilidad de querer a otros y de dejarse querer. Esto aplica a las personas del primer grupo, al que podríamos llamar el de los amoroso, que, aunque quieran hacerse pasar por integrantes del segundo grupo diciendo que no les interesa amar, en realidad no lo son y sólo viven amargados porque tienen miedo de que les vuelva a pasar una experiencia dolorosa.

La felicidad no consiste en tenerlo todo. La felicidad es un estado dinámico del alma (uy, ya soy todo un aristóteles, viteh), es constante movimiento, búsqueda y acción; y, aunque parezca contradictorio, la tristeza y el dolor son importantes para lograr la felicidad. Lo contrario de la felicidad es la apatía, y consiste en no querer seguir adelante, en darse por vencido.

Esto es lo que podríamos llamar teoría de la felicidad y teoría del amor según el sabio filósofo LeÓn Enjaulado. Ahora veamos qué fue lo que ayer me hizo llorar como princesita secuestrada:

Yo soy del grupo de personas que creen en el amor. Prefiero no pensar en la eviternidad del amor, porque nadie sabe cuándo las cosas acaban o si siempre acaban. Creo que el amor existe y es bonito, punto. Y creo que, eterno o no, algunas personas en este mundo estamos llamadas a ejercerlo.

Varios amigos míos, como he dicho, son amorosos, como yo, y tienen una pareja y son felices con ella. Y yo pienso que, si ellos pueden tener una relación fructífera, yo también puedo. No porque ellos sean peores que yo, sino porque yo no soy peor que ellos. Nadie es perfecto, pues, pero creo ser lo suficientemente bueno —y creo quererlo con la suficiente sinceridad— para poder tener una relación amorosa tan buena como cualquiera de ellos.

El problema está en que tengo 19 años. Y quiero coger y revolcarme y besuquearme y agarrarme de la manita con otro wey porque, vamos, no hay persona de 19 años que no tenga ganas de eso. Pero si de coger se tratara todo sería muy sencillo; nada más tendría que hacer mi perfil en ManHunt, poner una foto mía en calzones y esperar a que alguien no tan feo me haga las preguntas de rigor —qué buscas, activo/pasivo, en dónde, cuándo—, lo cual, aclaro por obra social, no tiene nada de malo, siempre y cuando se haga con cuidado y responsabilidad.

Sin embargo, soy bastantito romántico y no quiero, por lo menos por ahora, coger sólo porque sí; ergo, me desespero a veces. Y ya. Por eso ayer me puse medio loco y lloré como nenuco. Ahora superadlo y continuemos con lo que sigue.

10 comentarios:

  1. Y me desesperas a mi... ¬_¬ (Lo cual no significa que no te adore, pero desesperas) Me alegra que lo hayas superado, aunque no sé cuando surgirá de nuevo algo parecido.

    Yo pienso que ese tipo de catalogaciones que haces no es del todo certera/definitiva. Se te quiere.

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  2. ergo?


    Jajajaja, muy padre post hermano

    Me cague un poco de la risa con tu teoria por el sabio filosofon Leon Enjaulado, y eso de Aristoteles


    Acaso hay aplicacion de esto a la ingeniria??? jajajaja


    Bueno, al menos no eres timido como yo, hubo partes en las ke me sentí identificado con tu texto, pero pues tu no eres timido, al menos piensas en tantas cosas y yo sigo chapado a la antigûita jejejeje


    Sale, saludos,

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  3. Jelou tocayo,aqui en tour blogger atraves de varios enlaces. jo, me caes bien por ser tocayo

    ah si buen post.

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  4. Vaya q cosas o.O
    jajaja
    me gustó mucho tu post,
    y sigamos adelante,
    como dije antes tal vez no es nuestro tiempo aún, solo hay que darle tiempo al tiempo.

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  5. Leks: Los seres humanos, por naturaleza, lo pensamos todo en dualidades. Eso nos causa muchos problemas, claro, pero nos ayuda a organizar nuestras ideas. A eso viene lo de dividir al mundo en dos, no quiere decir en absoluto que sean muy certeras o definitvas mis divisiones.

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  6. hola leÒn:
    jej suena sensual... xD bueno, me gusta mucho tu forma de pensar, especialmente en las cosas que uno anhela y no puede hacerlo, sabes yo se como se siente y por cierto tengo un monton de cosas que contarte que me ha pasado en estos dìas que no pude platicar contigo, solo eso te cuidas mucho sì,, ciaoo

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  7. Una reflexión muy interesante. De hecho reafirma y en cierto modo sintetiza tus puntos de vista expuestos en algunos otros artículos tuyos.
    Diecinueve años es una edad maravillosa. Y tú tienes cabeza y corazón. Una gran riqueza. Dicen que coger es tan fácil que hasta los animales aprenden. Coger no es el "quid", te lo aseguro, aunque cuando la sangre hierve y la hormona se pone de punta parece que cualquier "partenaire" valga. Los ardores van i vienen, como la gripe. Queda lo que tú tienes en el corazón.
    ¡Ah, por cierto! Me gusta tu nueva casa.

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  8. Me gustó eso de dividir a las personas en dos. Igual, podemos seguir dividiendo cada grupo en dos hasta llegar a una sola persona. Igual, podemos contrastarla con el otro grupo que quedó, y cómo no se entienden.

    La teoría de la felicidad tiene muchas aristas, ¿cierto? Es complicada, porque cada quien la ve diferente, y, por alguna razón, todos queremos que la gente vea TODO igual que nosotros...

    Yo también creo en el amor, pero con él viene el desamor. A veces pasa.

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  9. bueno estoy en la escuela, precisamente en la biblioteca conectado por que se me hizo tarde (por webon) y llegue 2 min despues de la tolerancia T_T y pues estaba haciendo nada cuando cheque tu blog y encontre que decia "Filosofia Fargokiana" que loco me entro la curiosidad y llegue de nuevo a este post. Cuidate y espero verte conectado pronto.
    Te kiero chamakito =D

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  10. My oh my, que blog tan interesante...

    Apenas comienzo a leer, pero lo leere todo.

    Por ahora soy optimista y no creo que me decepciones, tu blog es prometedor...

    (Por si te interesa, cai en tu blog despues de leerte en "La Purgatoria")

    P.D: Pero vos loco, viteh! Personalmente prefiero el "Te haces el malo gil?"

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